Con un clima mediterráneo y unas plantaciones situadas en las orillas del mar de Aragón, sobre suelos sueltos y calizos, la finca cuenta con un auténtico microclima que permite cosechar la fruta más precoz de todo el valle del Ebro. Son frutos dulces, colorados y firmes. El agua se obtiene del pantano de Mequinenza mediante una toma de agua de unos 25 metros de longitud.